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Hamelin | Lorenzo Soriano


Lorenzo Soriano

Las fabulas son cuentos o relatos cortos que intentan ofrecer en tono popular una moraleja, lección de vida o comportamiento. Desde 600 años antes de Cristo, Esopo ya asombraba a su auditorio. Iriarte y Samaniego en España, y en este caso los Hermanos Andersen utilizaron una Leyenda popular, documentada por Brown y Goethe, acerca de la historia.
Pues bien. Se trata de que salgan a la luz, que se quiten la careta, que se “mojen”, en Román Paladino como instituyo Gonzalo de Berceo, los que se ocultan, disimulan o engañan. Hacer un Hamelin pues, es o puede ser, desenmascarar intereses ocultos en las acciones, declaraciones o acusaciones incluso hacia personas o instituciones.
Tenemos el caso del Impeachment a Trump, que desenmascara sin lugar a duda alguna, y situa a los damnificados por perdida de privilegios, negocios y expectativas a la horda de manumitidos que llevan de “clientela” romana las cortes presidenciales. Y eso es al final lo que hace que la gente decente se enfade, se moleste porque se les insulte, como si no tuvieran derecho a pensar y a votar a quien quieran. Y además de que se les robe o engañe, que se dirijan a situaciones políticas de gravísimas consecuencias económicas y de libertades, por la ignorancia, el interés y la corrupción. El tema de los cordones sanitarios, pactos del Tinell, o algunos de estos que quieren silenciar lo que ocurre en su casa. Y como los Eres y demás corrupciones Andaluzas, o Canarias, o sobre todo Catalanas, Godo, y TV3. O el escándalo de Podemos y sus financiaciones perversas y bastardas, el casoplon, y sus escoltas. Aquí se retratan quienes lo denuncian, quienes lo callan, quienes lo excusan o quienes lo ignoran. Los “chiringuitos tiemblan”. La demonización de VOX es muy elocuente. Sabemos exactamente quien, como y porque, se interesa en remover toda ese cerro de calumnias, falsedades, interpretaciones toxicas y aislamiento total. Oíamos al del PNV, que está asustado porque alguien les pueda señalar lo que hacen. Y quieren prohibirlo. Como el PSOE les ayuda en la Mesa del Congreso, para jeringar a Casado. Y a los Etarras, y a las decenas de Elisas Beni y hasta Gabilondo, el otro Iñaki, y la Grisso, mas aun Ferreras y Las Pastor, si, también la del PP, como se retratan, como se identifican, como se sitúan en saludo, y a sus órdenes, cuando los “amos” les llaman a rebato para que defiendan la trinchera, el pesebre, la inmunidad, la impunidad, la falsa hegemonía moral y las mas perversas actuaciones. Con el Pais a la Cabeza siempre.

Sabemos ya que las bases profundas del extinto PSOE son absolutamente Guerracivilistas. Repusieron a este tal Sánchez cuando los Viejos trataron de quitarlo de en medio. Y aquí estamos. con la estrechísima colaboración del Solemne perverso Rajoy y sus adláteres, y en esta situación.

En Hamelin, el flautista toco la música mágica y salieron todas las ratas de sus guaridas, escondites, madrigueras, cloacas y basureros. Aquí, ya sabemos quién es quién en la política, en la información, en los medios, en los sindicatos, en los empresarios y en las Instituciones. Salen a ver que rapiñan, porque saben que si no ganan se quedaran sin canonjías y sin sus disparates, sin sus corrupciones unos , y sin sus experimentos sociales otros, eso si siempre que ellos esten arriba.
Al menos los tenemos identificados, y así tendrán que ser más cuidadosos, vean el transformismo de Iglesias a ultima hora, que alrde de moderación. Pero será asi si quieren perpetrar el asalto, si quieren ser tenidos como referentes de credibilidad y no de partidismo ciego y rentado por razones espurias, factor de confusión, o variable muy pero que muy escondida. Estamos avisados.

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Club Liberal 1812 de Canarias (Fanpage)El Club Liberal 1812 es una asociación sin ánimo de lucro, sin vinculación con ningún partido político. En nuestro club no existen dogmas absolutos a seguir, pero sí un factor común que nos une, el respeto a la opinión del discordante, la satisfacción intelectual de que podemos estar errados en algo y el otro puede tener la razón. Esto no es para el liberal una debilidad en sus convicciones, sino más bien al contrario, una virtud que fortalece constantemente la búsqueda de la verdad y permite avanzar de forma constructiva a una sociedad.